Mes: mayo 2014

Después de votar hay que actuar

Una vez pasada la resaca de las últimas elecciones europeas ya se vislumbra lo que desde hace tres años se palpa en la sociedad. Los pequeños partidos se impusieron mientras el bipartidismo está perdiendo fuerza en pro de una parte de la sociedad que está pidiendo un cambio de rumbo. Este escenario ha sido posible gracias a todas las personas que depositaron su confianza en cada una de las opciones progresistas que había en el espectro electoral. Pero una vez superada esta fase, esas mismas personas tienen que dar un paso más para el cambio, tienen que actuar.

Y se puede cambiar desde lo más básico, nuestro día a día, es decir, nuestro consumo. Debemos empezar a ejercer una presión contra aquellas empresas que tienen un impacto negativo contra las personas y contra el medio ambiente. Existen alternativas en todos los sectores, y nuestra fuerza será mayor si depositamos nuestro dinero en aquellas empresas sostenibles y justas que, en muchos casos, son cooperativas que también buscan un cambio social en un mundo sostenible.

En un segundo escalón, debemos destinar lo más preciado que tenemos, nuestro tiempo, a luchas sociales y locales. Debemos participar en nuestro barrio o ciudad, en asociaciones, plataformas ciudadanas u ONG con el fin de transformar en un primer paso nuestra realidad, y en un segundo paso, la realidad más cercana. Organízate y lucha por causas justas.

En una tercera fase, si lo deseas, haz activismo en algún partido político, siempre que sea asambleario y horizontal. Será duro y difícil pero participarás en las decisiones futuras. La política la debe hacer la ciudadanía. No “gobernar” para el pueblo, si no “gobernar” con el pueblo.

La incidencia política no sólo tiene que ser cuestión de votar, hay que actuar desde lo local para transformar lo global, si no, poco o nada habrá cambiado.

 

 

3 años después del #15M: El despertar de un letargo

Tres años después parece algo lejano lo que surgió en la Puerta de Sol de Madrid de manera espontánea tal día como hoy.

Puerta del Sol

Colectivos y personas individuales unieron su voz en un movimiento ciudadano que puso en tensión a todo el sistema en el que vivimos. Esa mecha que se encendió en Madrid se expandió a nivel estatal, se crearon movimientos similares en todas las plazas de las ciudades del estado español, con una idea clara, una democracia más participativa en una sociedad más justa y solidaria.

Tres años después la imagen es que la llama se ha extinguido, que ya no queda nada de esa lucha, que nada ha cambiado, siguen gobernando los mismos, siguen los mismos poderes manejando los hilos de esta sociedad. Pero esa es la imagen que quieren que veamos.

Hace 3 años la mayor parte de la sociedad estaba dormida, la gente joven no sabía lo que era luchar por una vida mejor, el falso estado de bienestar nos había dejado en un estado vegetativo con un camino lineal para todas las personas. La crisis golpeó y eso provocó un despertar masivo e incontrolado.

Hace 3 años las palabras desahucio, bipartidismo, sostenibilidad, lucha o política no estaban en la boca de muchas personas, ahora es algo cotidiano. Hace 3 años los movimientos sociales, plataformas ciudadanas u ONG no tenían tanta fuerza y empatía como ahora tienen en el día de hoy.

STOP Desahucios, PAH, mareas ciudadanas, movimientos contra el Fracking, por poner algunos ejemplos, hoy en día tienen una incidencia política que antaño era impensable. Partidos de reciente creación como EQUO, Partido X o Podemos están abriendo el camino de otro tipo de hacer política, más abierta y participativa, asamblearia, listas abiertas y, sobre todo, con la idea de “reciudadanizar” la política actual y “repolitizar” a la ciudadanía.

Hubo aciertos y errores en el 15M, el trascurrir del tiempo y el desgaste hizo que mucha gente se incorporara a luchas más concretas o se quemara y apoye la lucha en otros ámbitos. Pero el movimiento no ha desaparecido, como la energía se ha transformado. Y para alentar vuestros corazones indignados, la frase de mi blog. “Ayer era una utopía, hoy es improbable, mañana será una realidad”.

¿Quién es el antisistema?

Dentro del vocabulario integrado en la calle y en algunos medios de comunicación existen diferentes formas de desprestigiar a aquellos movimientos sociales, partidos políticos o personas individuales que quieren crear una sociedad mejor. Entre estos términos está el ser un anti-sistema. Es decir, ir en contra de todo lo establecido. Es la táctica del miedo al cambio instaurada con mucho éxito por desgracia entre los poderes conservadores.

Hace poco se referían como partido antisistema a EQUO, lo que me hizo reflexionar: ¿Quiénes son los que van contra el sistema? Pongamos algunos ejemplos de nuestro sistema:

Derecho a la vivienda. La vivienda es uno de los derechos universales y que se recoge en la mayoría de cartas magnas de los países. Pero han sido los poderes económicos con la complicidad de las instituciones públicas las que están destruyendo este derecho. Mientras tanto, movimientos sociales como PAH o STOP Desahucios están luchando por garantizarla.

Democracia. Pieza clave de nuestro sistema. Sin embargo, nuestro sistema electoral provoca muchas desigualdades. Los partidos políticos gobernantes tienen más recursos y espacios en los medios de comunicación (incluido públicos) para difundir su mensaje. Esto dificulta la entrada de nuevas identidades políticas. No se quiere que el pueblo pueda intervenir en las decisiones que se toman más allá de las votaciones que les den el poder. El 15M defiende el derecho de una democracia participa y real.

Derecho al trabajo. Continúa la destrucción masiva del empleo, la pobreza de la sociedad que ha pasado del “bienestar” al “tirandoestar” o “malestar”. La tasa del paro sigue creciendo. Territorios como Euskadi están cayendo en esta vorágine de destrucción. Los poderes establecidos siguen apostando por las políticas de empleo que nos llevaron a esta crisis. Además ridiculizan o minusvalorizan alternativas como el empleo verde o reparto del trabajo que puede ser una válvula de escape a esta tragedia.

Derecho a la educación y sanidad.  Los recortes que han sufrido estos derechos están repercutiendo en un empeoramiento de estos servicios más básicos. El encarecimiento de los medicamentos, desaparición de algunos centros de salud, falta de camas y personal están empujando poco a poco a la privatización de la sanidad. La victoria de la famosa “marea blanca”, este movimiento social de profesionales de la sanidad y personas particulares que ocuparon las calles de Madrid durante muchos domingos junto a la lucha en los juzgados frenaron el proyecto de privatización de 6 hospitales en Madrid. También existe la marea verde por la defensa de la educación pública.

Entonces, ¿quiénes son realmente los antisistema?, ¿los y las que destruyen derechos fundamentales o las personas que en diversos ámbitos (social, político y/o sindical) los defienden?